Trabajo por encargo
Convertir un plano a DXF por encargo
A lápiz sobre papel cuadriculado, como plano de fabricación amarilleado de los años ochenta o como foto del croquis hecho en la mesa de la cocina: reconstruimos el dibujo en CAD y entregamos un archivo DXF con el que una máquina puede trabajar.
Un plano se convierte en archivo DXF reconstruyendo su contorno en CAD sobre las cotas anotadas. En un dibujo a mano no hay nada que convertir — no existe geometría, solo trazos sobre papel. Lo decisivo no es, por tanto, el formato del archivo, sino si el dibujo contiene cotas suficientes para definir la pieza sin ambigüedad.
Qué permite cada tipo de documento
Convertir un plano a DXF no es una cuestión de formato, sino de cotas. Para el papel no existe conversor alguno — el dibujo se reconstruye en cualquier caso. Lo que decide el estado de su documento es la rapidez y la cantidad de consultas que tendremos que hacerle.
| Su documento | Qué es posible | Qué necesitamos |
|---|---|---|
| Croquis a mano acotado | Ejecución directa, sin rodeos | Nada más: las cotas están anotadas |
| Croquis sin cotas | Ejecución tras una consulta | Dos o tres valores medidos en la pieza real |
| Plano de fabricación antiguo | Ejecución con taladros, radios y chaflanes | Un escaneo legible de la hoja completa, con el cajetín |
| Copia descolorida o torcida | Ejecución mientras las cifras sean legibles | Una consulta por cada número ambiguo |
| Dibujo sobre papel cuadriculado | Ejecución — pero los cuadros no son una escala | Al menos una cota real en milímetros |
| Acotado contradictorio | Ejecución tras aclararlo, no a ojo | Su indicación de qué cota es vinculante |
Si su plano ya existe como PDF o escaneo, la página sobre conversión de PDF es el punto de entrada más preciso: allí se tratan los documentos vectoriales frente a los de píxeles y por qué un conversor automático falla en el corte.
Qué recibe
- Un archivo DXF con contornos cerrados, listo para corte por láser, plasma, chorro de agua y fresado.
- Escala 1:1 en milímetros — el dibujo no se calca, sino que se reconstruye sobre sus propias cotas.
- Taladros, radios y chaflanes tal como están anotados; las incoherencias se aclaran de antemano.
- Cantos rectos, círculos reales y transiciones limpias en vez de trazos de lápiz repasados.
- A petición también en DWG, o en una versión DXF anterior si su máquina la exige.
Qué necesitamos
Un dibujo a mano no contiene geometría que pueda leerse — las cotas anotadas son la única fuente. Cuanto más completas sean, menos tendremos que preguntar.
- Una foto o un escaneo del dibujo completo, de frente y nítido.
- Todas las cotas que conozca: mejor una de más que una de menos.
- Material y espesor de chapa, en la medida en que los conozca.
- El procedimiento de fabricación — láser, plasma, chorro de agua o fresado.
- Una indicación de qué cotas son vinculantes si el dibujo se contradice.
Cómo funciona
Cuatro pasos del plano al archivo terminado. Hasta que acepte el presupuesto no hay ningún coste.
Subir el plano
Crea una cuenta, sube la foto o el escaneo del dibujo y describe en dos frases en qué debe convertirse.
Presupuesto cerrado
Leemos el dibujo, preguntamos por las cotas que faltan o se contradicen y enviamos un presupuesto en firme.
Aprobación y pago por adelantado
Acepta el presupuesto y recibe una factura con el IVA desglosado. El trabajo comienza tras la entrada del pago.
Entrega del archivo DXF
El archivo terminado queda disponible para descarga en su área de cliente. Si una cota no encaja, se corrige.
¿Cuánto cuesta?
El precio depende del tiempo de diseño. El croquis bien acotado de una escuadra de chapa se resuelve rápido; un documento a mano con cuarenta taladros cuyas cotas se contradicen en tres puntos, no. Por eso el encargo empieza con un presupuesto cerrado en firme y no con una tarifa plana.
- Pieza sencilla
- 30 €–50 €
- Pieza de complejidad media
- aprox. 100 €
- Pieza muy compleja
- aprox. 200 €
El precio depende del tiempo de diseño necesario y se calcula de forma individual para cada pedido.
Solicitar presupuesto gratuitoPreguntas frecuentes
¿El dibujo tiene que estar trazado con limpieza?
No. Tiene que ser legible, no bonito. Un trazo de lápiz sobre papel cuadriculado basta de sobra mientras las cotas estén anotadas y se distinga qué es canto exterior y qué es taladro. Las líneas torcidas las enderezamos nosotros: forma parte del trabajo, no es un caso especial.
En el dibujo no hay cotas. ¿Y ahora?
Entonces las necesitamos de la pieza real. A menudo bastan un calibre y dos o tres valores: un canto exterior, una distancia entre taladros, un diámetro. El resto lo deducimos de las proporciones del dibujo y le presentamos el resultado antes de fabricar nada.
Tengo un plano de fabricación antiguo en papel. ¿Sirve?
Sí, es un caso frecuente — los planos antiguos suelen estar mejor acotados que los croquis nuevos. Lo importante es un escaneo legible o una foto nítida de la hoja completa con el cajetín: ahí suele figurar la escala, y sin ella se pierde la mitad de la información.
¿Puedo usar los cuadros del papel cuadriculado como escala?
Mejor no. Los cuadros orientan sobre la proporción, pero no son una cota: una retícula de cinco milímetros se deforma al fotocopiar, y al fotografiar se añade la perspectiva. Un solo valor real en milímetros sobre el dibujo vale más que cien cuadros contados.
¿Veo el resultado antes de que se corte nada?
Sí. Recibe el archivo antes de que entre en ninguna máquina y puede verlo en el navegador. Si alguna cota se aparta de su dibujo, se corrige.
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